Amigos:
A propósito de las emociones, en las últimas semanas en mi lugar de trabajo hemos estado viviendo una crisis muy grande. Se ha gestado un conflicto que involucró a todos los niveles de la comunidad universitaria. Se dicen cosas, se suponen otras, se inventan algunas, en fin. Conversando con una buena amiga mía que ha estado indirectamente involucrada en este conflicto, me comentaba que a fin de cuentas todo partió porque se esperaban cierto gestos al inicio de una nueva administración y, al no haberlos, se empezó a instalar la deconfianza.
¡Qué terrible que la base de un tremendo problema no hayan sido necesariamente diferencias de opiniones sino la presencia de una emoción! Eso me duele, pero al mismo tiempo me pone a pensar que soy responsable, junto con los demás, de no haber puesto atención a lo que se siente.
Las empresas y su gente necesitan aprender a reconocer cuándo se está en el terreno de los afectos porque muchísimas veces es ahí donde se resuelven la mayor cantidad de problemas. Creo que eso nos faltó a nosotros. ¡Pero aprendí la lección!
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario